jueves, 18 de septiembre de 2014

domingo, 7 de septiembre de 2014

   Cada cuerpo, con su particular constitución, posee un encanto propio: y la belleza se ve realzada por una mirada, una personalidad afirmada, una felicidad propia.

Al fin y al cabo,
¿quién, en esta sociedad, no desea ser hermosa?
¿Quién no desea ser feliz?

Quería volar. Cuando comer era un infierno.
Espido Freire.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Recuerda.


  Presión. Esa que siempre ha estado ahí y que recorre todos los poros de tu cuerpo. Esa que te envenena de una necesidad de ser perfecta, necesidad que cada vez más, tienes presente. Quieres ese control, manejar cada parte de tu vida. Saber que puedes hacer lo que quieres. Conseguir lo que te propones. Huir si algo sobrepasa tus límites. Pero aún no es el momento, y lo sabes, y te duele. Llevas luchando por ello un tiempo y aún no hay resultados. Se te escapa de las manos. Anhelas un control y una perfección, pero para conseguir uno tienes que renunciar al otro. Tienes clara cuál es tu preferencia, pero no estás segura de querer pagar el precio. Te falta perseverancia y por una vez en tu vida te alegras de ello. Es todo muy contradictorio. Lo sabes y te gusta que sea así. Ten cuidado. Hasta ahora lo has llevado bien, pero sabes que se te está escapando, poco a poco dejas de controlar inconscientemente la situación, dejando que tus más oscuras emociones te controlen. Estate atenta y oblígate a mantener la calma. La perfección puede ser importante para lo que buscas en la vida, para lo que en este momento crees que te traerá la felicidad, pero no a costa de lo que estas dispuesta a hacer. Contrólate. Es importante. En un futuro será mejor. Te sentirás más orgullosa de ti misma si consigues lo que quieres... de una buena manera. Sin arriesgarte de manera innecesaria, sin ponerte en peligro. 






Y cuando las pesadillas vuelven...

... se retoman los viejos hábitos.