Cada cuerpo, con su particular constitución, posee un encanto propio: y la belleza se ve realzada por una mirada, una personalidad afirmada, una felicidad propia.
Al fin y al cabo,
¿quién, en esta sociedad, no desea ser hermosa?
¿Quién no desea ser feliz?
Quería volar. Cuando comer era un infierno.
Espido Freire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario